El seleccionado argentino femenino de hockey sobre césped cortó la hegemonía neerlandesa en Amstelveen. Tras empatar 1-1 en el tiempo reglamentario, Cristina Cosentino se vistió de heroína en los penales australianos para sellar el 3-1 definitivo y colgarse la tercera medalla dorada de su historia.

AMSTELVEEN. El deporte argentino vuelve a tocar el cielo con las manos. En una definición para el infarto, Las Leonas se consagraron campeonas en el Mundial de Hockey Femenino 2026 al derrotar a su clásico rival, Países Bajos. El equipo dirigido por Fernando Ferrara aguantó la presión, batalló hasta el último segundo y se tomó revancha en la mismísima casa de las neerlandesas.

Una final con mística y corazón leonino

El encuentro comenzó cuesta arriba para el conjunto albiceleste. El combinado europeo impuso condiciones desde el inicio impulsado por su público y logró abrir el marcador a través de su gran figura, Yibbi Jansen. Durante gran parte del cotejo, la sólida defensa local y el control del mediocampo parecieron asfixiar las ilusiones argentinas.

Sin embargo, la mística de este equipo apareció cuando más se la necesitaba. A falta de solo seis minutos para el pitazo final, un córner corto ejecutado con precisión quirúrgica le permitió a María José Granatto desviar la bocha y estampar el agónico 1-1 que mandó la definición a los shoot-outs.

Cristina Cosentino, la muralla de los penales australianos

En la tanda de penales rápidos, la figura de Cristina «China» Cosentino se agigantó bajo los tres palos. La arquera argentina contuvo los embates de las atacantes naranjas de manera implacable, permitiendo que la efectividad de sus compañeras hiciera el resto.

Con los goles de Victoria Granatto, Brisa Bruggesser y la templanza final de Sofía Cairó, Argentina sentenció el 3-1 en los penales para desatar un festejo ensordecedor en territorio europeo.

La tercera estrella dorada

Con este título, Las Leonas alcanzaron su tercer campeonato mundial, sumando esta gesta de 2026 a las páginas doradas escritas en Perth 2002 y Rosario 2010. Este plantel demostró que el recambio generacional mantiene el hambre de gloria intacto y ratificó al hockey argentino en lo más alto del podio internacional.