
Las estimaciones de los analistas económicos y los bancos privados proyectan que la inflación de septiembre de 2026 se ubicará en un rango de entre el 1,8% y el 2% mensual. De confirmarse estas previsiones, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registraría una leve aceleración respecto al 1,7% oficial de agosto, exponiendo la persistencia de la inercia de precios y las dificultades que encuentra el Gobierno para consolidar un sendero descendente en el corto plazo.
A pesar de que el Ministerio de Economía mantiene un optimismo más marcado, con proyecciones oficiales que sugieren una desaceleración más veloz hacia rangos de entre el 1% y el 1,5%, el consenso del mercado reflejado en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central sitúa la mediana para septiembre en un 1,8%.
Radiografía de los aumentos: ¿Qué empujó los precios?
El comportamiento inflacionario del noveno mes del año estuvo condicionado principalmente por la dinámica de los productos de consumo masivo y ajustes de última hora en los surtidores:
- La presión en Alimentos y Bebidas: Los relevamientos de alta frecuencia de firmas como Analytica y LCG detectaron incrementos promedio de hasta el 2,7% y 2,8% en las últimas cuatro semanas dentro de esta categoría. Las principales alzas se concentraron en los productos estacionales, con subas destacadas en verduras (que treparon un 12,8% según algunas mediciones) y frutas.
- Combustibles en alza: Hacia el cierre del mes, petroleras privadas como Shell, Axion y Puma aplicaron aumentos de entre el 2% y el 5% en los surtidores minoristas, empujadas por la escalada del precio internacional del crudo Brent. Si bien se espera que el traslado más fuerte de este ajuste impacte de lleno en los índices de octubre, la medida sumó presión inmediata sobre los costos logísticos de la economía.
- Factores estacionales y regulados: El cambio de temporada impulsó incrementos estacionales en los rubros de Indumentaria y Calzado, mientras que las tarifas de servicios públicos continuaron su sendero de indexación gradual.
El impacto sobre las metas del Presupuesto
Esta meseta en torno al 2% plantea un escenario complejo de cara a las metas fiscales plurianuales. El proyecto de Presupuesto fijó una proyección de inflación acumulada para el cierre de 2026 del 29%.
Economistas del sector privado advierten que para alcanzar ese objetivo oficial, el IPC debería promediar un 1,54% mensual en el último cuatrimestre del año. Al mantenerse septiembre por encima de ese umbral de exigencia, el mercado anticipa que el año culminará con una inflación anual real más cercana al 30%, en línea con una desaceleración gradual pero más lenta de lo estipulado en los despachos oficiales.
