La selección paraguaya de fútbol se despidió de la Copa Mundial 2026 con la frente en alto tras caer por la mínima diferencia (1-0) ante la poderosa Francia en los octavos de final. El partido, disputado en el Estadio de Filadelfia, fue una demostración de garra, disciplina táctica y orgullo guaraní que rozó la hazaña ante una de las máximas potencias del fútbol mundial.

Una muralla táctica que desesperó a Francia

El director técnico Gustavo Alfaro diseñó una estrategia defensiva perfecta que maniató las individuales de los vigentes subcampeones del mundo. Con un ordenado esquema, la Albirroja cerró todos los caminos aéreos y terrestres.

Figuras como Gustavo Gómez y Omar Alderete lideraron una zaga central que lució impenetrable durante gran parte del encuentro. La presión asfixiante en el mediocampo replegó a los franceses, obligándolos a lateralizar el juego sin generar peligro real en el arco defendido por Orlando Gill, quien respondió con solvencia cada vez que fue exigido.

El VAR inclinó la balanza

El libreto paraguayo se cumplía a la perfección, logrando desesperar al ataque liderado por Kylian Mbappé. Sin embargo, la paridad se rompió en el segundo tiempo a través de un detalle milimétrico. A los 65 minutos, una acción de Diego Gómez sobre el ingresado Désiré Doué fue revisada por el VAR, decretándose un polémico penal.

El propio Mbappé se encargó de cambiar la falta por gol a los 69 minutos. Lejos de caerse anímicamente, Paraguay adelantó sus líneas en el tramo final con el ingreso de piernas frescas y peleó cada balón dividido con el alma, dejando una imagen de absoluta dignidad en suelo estadounidense. La Albirroja se marcha del torneo demostrando que ha recuperado su histórica identidad competitiva.