La morosidad en el sistema financiero argentino alcanzó su nivel más alto en dos décadas. Ante este escenario de asfixia económica que afecta a casi 6 millones de personas, la administración de Javier Milei ratificó que no habrá auxilio estatal ni subsidios directos para los deudores.

? Argumentos oficiales y el «riesgo moral»

El Ministerio de Economía y el Banco Central (BCRA) definen la situación actual como «un problema entre privados». El ministro de Luis Caputo advirtió que utilizar la recaudación de impuestos para compensar deudas bancarias configuraría un «riesgo moral» y desvinaría fondos de áreas críticas. El Gobierno enfatiza la estricta restricción fiscal vigente como eje de su política pública.

? Punto de inflexión y refinanciación privada

El presidente del BCRA, Santiago Bausili, señaló que las estadísticas muestran un incipiente punto de inflexión. La tasa de irregularidad en las familias registró una leve baja al pasar del 12,8% al 12,7%. No obstante, el saneamiento de las carteras será lento debido a los plazos operativos de registro crediticio.

La estrategia oficial descansa en que los propios bancos comerciales renegocien los pasivos. Actualmente, el sector financiero ofrece planes de pago a tres años con tasas de interés de entre el 20% y el 25% anual. Por su parte, el Banco Nación lidera la asistencia con más de 62.000 refinanciaciones concretadas.

? Riesgos en el horizonte financiero

Analistas privados advierten sobre un posible repunte de la mora familiar para el próximo trimestre. El fenómeno de endeudamiento cruzado mediante billeteras virtuales y fintechs aceleró la morosidad comercial, la cual ya roza el 33% en entidades no financieras. La falta de reactivación real del crédito en pesos mantiene bajo la lupa la capacidad de pago de los hogares.