
El exlíder de las bandas de rock nacional Viejas Locas e Intoxicados sumó un alarmante capítulo a su delicado historial. Mientras permanecía internado en el Hospital Tornú bajo cuidados por una crisis hipertensiva, el músico protagonizó un tenso intento de fuga el pasado lunes. El episodio ocurrió cuando el personal de salud intentaba trasladarlo dentro del nosocomio para conectarse vía Zoom a la audiencia número 11 del debate oral que enfrenta por el crimen de Cristian Maximiliano Díaz, cometido en 2018.
Álvarez sufrió un brote psicótico agudo, logró eludir los controles de seguridad y escapó descalzo y a los gritos hacia la vía pública. Vecinos y testigos relataron que el cantante se mostraba sumamente alterado e intentó forzar la apertura de un auto estacionado rompiendo sus vidrios antes de ser interceptado a los pocos metros por un patrullero policial. En medio de su delirio, el músico gritaba exaltado que «debía reunirse con el Chiqui Tapia».
Juicio suspendido y monitoreo riguroso
A raíz de este severo deterioro en su salud mental, las audiencias del juicio a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal N° 29 quedaron interrumpidas temporalmente ante la imposibilidad de que el imputado comprenda o participe del proceso penal. Los abogados defensores insisten en un pedido de nulidad y suspensión definitiva, alegando que las capacidades cognitivas del artista están completamente dañadas producto de su adicción crónica.
La nueva resolución de la Justicia Civil ratificó que «Pity» Álvarez continuará bajo un estricto régimen de internación psiquiátrica. El director del centro médico tendrá la obligación de arbitrar férreas medidas de seguridad para impedir un nuevo abandono de tratamiento, además de remitir un informe detallado de evolución clínica cada 30 días. El objetivo final será estabilizarlo y gestionar su traslado en ambulancia hacia un dispositivo o clínica de rehabilitación especializada tan pronto como su estado clínico lo permita.
