Israel vive este martes 27 de octubre de 2026 una de las jornadas electorales más determinantes de su historia reciente. Más de 7,3 millones de ciudadanos están llamados a las urnas en unos comicios parlamentarios anticipados, los primeros generales desde los ataques del 7 de octubre de 2023. La votación definirá el futuro político del primer ministro Benjamín Netanyahu y el rumbo estratégico de la nación en un contexto de profunda polarización y desafíos de seguridad nacional.

Desde la apertura de los colegios electorales, el Comité Electoral Central (CEC) ha reportado niveles de participación excepcionalmente altos, perfilándose como la movilización ciudadana más importante en las últimas cuatro décadas. Los votantes deberán elegir la composición de los 120 escaños de la Knéset (el Parlamento israelí), un rompecabezas político donde la obtención de una mayoría de 61 asientos es indispensable para lograr la formación de un nuevo gobierno.

La campaña electoral ha estado marcada por debates de alta tensión. Por un lado, el bloque oficialista, liderado por el partido Likud de Netanyahu, ha centrado su discurso en la firmeza militar y la defensa nacional. Por el otro, el principal bloque opositor de centroderecha, «Yashar», encabezado por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, ha ganado terreno exigiendo una investigación independiente sobre los fallos de seguridad de 2023 y proponiendo reformas estructurales, como el reclutamiento obligatorio para la comunidad ultraortodoxa. Asimismo, la coalición de centroizquierda «Los Demócratas» y los partidos árabes-israelíes emergen como actores clave para inclinar la balanza.

Las últimas encuestas de intención de voto proyectan un escenario de empate técnico absoluto entre los bloques. Con un escrutinio que apenas comienza y un 0% de mesas oficialmente procesadas en las primeras horas, las proyecciones sugieren que ninguna fuerza política obtendrá la mayoría directa. Esto anticipa un complejo y prolongado periodo de negociaciones para construir alianzas de coalición en los próximos días. El destino político de Israel y la estabilidad de la región se juegan voto a voto en las urnas.