
En una extensa carta publicada en sus redes sociales, el funcionario comunicó su dimisión en contra de los deseos de Javier Milei. Su salida se da en medio de un procesamiento por enriquecimiento ilícito y la presión del PRO en el Congreso.
BUENOS AIRES.— El gobierno nacional sufrió su golpe político más duro en lo que va del año. Este sábado 27 de junio, Manuel Adorni renunció a su cargo de jefe de Gabinete de Ministros. La decisión fue comunicada por el propio funcionario a través de una extensa carta en la red social X, la cual cerró con su característico e irónico sello: «Fin«.
La salida de Adorni ocurre tras tres meses de un intenso desgaste mediático y un avance acelerado de la causa penal que instruye el fiscal federal Gerardo Pollicita. El exvocero presidencial tomó la determinación horas antes de que el mandatario Javier Milei regresara de su viaje oficial por España.
Las causas de una renuncia inevitable
El frente judicial de Manuel Adorni se volvió insostenible en las últimas semanas. El procesamiento por presunto enriquecimiento ilícito dinamitó su permanencia en la Casa Rosada. La Justicia investiga un incremento patrimonial real del 400% reflejado en sus declaraciones juradas, donde el exfuncionario intentó justificar fondos mediante criptomonedas alojadas en un pendrive.
A las inconsistencias financieras se sumaron los escándalos por el presunto uso de recursos públicos para fines personales:
- Vuelos bajo la lupa: El viaje de su esposa en la comitiva oficial a Nueva York a bordo del avión presidencial y los traslados familiares en aeronaves privadas a Punta del Este.
- Propiedades sospechosas: La adquisición de un departamento en el barrio porteño de Caballito —supuestamente financiado por un préstamo de dos jubiladas que declararon no conocerlo— y una vivienda en un exclusivo barrio cerrado.
«Me han tratado de delincuente»: el descargo del exfuncionario
En el texto de su dimisión, Adorni defendió su inocencia de manera tajante. Aseguró ser víctima de «ataques mediáticos despiadados» y de «operaciones políticas» diseñadas para golpear la línea de flotación del Poder Ejecutivo.
«Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción», manifestó de forma categórica. El dirigente aclaró que dio un paso al costado para resguardar la integridad y la salud de su familia, y reveló que la decisión fue tomada en contra de los deseos de Javier Milei, quien pretendía mantenerlo en el puesto.
Repercusiones políticas y el armado del nuevo Gabinete
A pesar del portazo, el círculo íntimo del presidente cerró filas para blindar al exjefe de ministros. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, utilizó sus canales oficiales para despedirlo con elogios, ratificar su confianza y catalogarlo como una persona de «absoluta integridad».
Por el lado del Congreso, la presión legislativa se había vuelto asfixiante. La oposición dialoguista y el kirchnerismo avanzaban a paso firme con una moción de censura para destituirlo. El panorama político terminó de oscurecerse para Adorni cuando Mauricio Macri adelantó que el bloque del PRO apoyaría la remoción del funcionario en el recinto.
Con la silla de la Jefatura de Gabinete vacante, el Poder Ejecutivo busca una rápida transición para evitar la volatilidad de los mercados. Todos los cañones de la Casa Rosada apuntan al actual ministro del Interior, Diego Santilli, quien asoma como el dirigente con mayor consenso político para asumir el control del Gabinete nacional.
