
Un violento terremoto de magnitud 7,4 sacudió a gran parte de Colombia a las 7:34 a. m. de este lunes 10 de agosto de 2026. El fenómeno natural, que tuvo su epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, se sintió con fuerza en el centro y oeste del país, provocando el colapso de estructuras, víctimas fatales y escenas de pánico masivo en las principales capitales.
Según el reporte oficial del Servicio Geológico Colombiano (SGC), el sismo registró una profundidad de entre 82 y 96 kilómetros, lo que permitió que la onda sísmica se expandiera con violencia hacia regiones densamente pobladas y fuera percibido con claridad en naciones vecinas como Ecuador y Panamá.
Caos estructural y víctimas en el oeste del país
Las consecuencias más graves se concentran en el eje cafetero y el pacífico colombiano. En el departamento del Chocó, la gobernadora Nubia Carolina Córdoba confirmó daños severos en edificaciones residenciales y comerciales de Quibdó, donde los equipos de rescate ya evalúan colapsos parciales.
Por su parte, la ciudad de Cali enfrenta una situación crítica. El alcalde Alejandro Eder reportó el desplome de por lo menos 20 estructuras. Organismos de socorro trabajan de urgencia en la remoción de escombros ante la sospecha de personas atrapadas. En Manizales, las autoridades locales confirmaron el fallecimiento de personas debido a desprendimientos de fachadas y caídas de muros.
En Pereira, la emergencia afectó directamente la infraestructura de transporte. El Aeropuerto Internacional Matecaña sufrió el desprendimiento de parte de su cielo raso, lo que obligó a evacuar la terminal aérea de inmediato.
Bogotá en alerta y transporte aéreo paralizado
En la capital de la República, el temblor provocó la evacuación inmediata de miles de edificios oficiales y residenciales. El alcalde mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán, dio un parte de tranquilidad al asegurar que, tras las primeras revisiones, no se registran daños estructurales de gravedad en la infraestructura clave de la ciudad, reportándose únicamente fisuras en fachadas y pánico generalizado.
Ante la magnitud del desastre, la Aeronáutica Civil ordenó la suspensión preventiva de operaciones aéreas en seis terminales del país:
- Pereira
- Manizales
- Quibdó
- Armenia
- Cartago
- Buenaventura
Los vuelos hacia y desde estas terminales permanecerán cancelados hasta que los ingenieros certifiquen la seguridad de las pistas y las torres de control.
Respuesta del Gobierno Nacional
El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, decretó el estado de emergencia e instaló un Puesto de Mando Unificado (PMU) centralizado junto a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). El mandatario anunció que viajará en las próximas horas a Pereira para liderar la entrega de ayuda humanitaria y coordinar el apoyo de las Fuerzas Militares en las zonas más afectadas.
Las autoridades civiles recordaron a la población mantener la calma ante la aparición de réplicas (ya se registró una de magnitud 4,8) y aclararon que no existe alerta de tsunami para las costas del Océano Pacífico.
